El verbo pensar deriva de pesar y sopesar, que significan ponderar el peso de algo, examinar algo. La etimología nos advierte que los pensamientos pesan, que ejercen una fuerza y que están sujetos a la fuerza superior de gravitación. La tierra gravita en el peso de los pensamientos. Con los pensamientos ocurre lo mismo que con los demás cuerpos: varían sus masas y varían sus pesos, lo que determina que se requieran distintas fuerzas para poder levantar o sostener un pensamiento. Es prudente, en consecuencia, ponderar nuestras propias fuerzas a la hora de enfrentar, sostener o levantar un pensamiento. No se trata, simplemente, de no poder entender un pensamiento, de ignorarlo o de no poder aprehenderlo completamente, porque hay pensamientos que pueden, literalmente, aplastarnos.
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About me
- Belene.
- Buenos Aires, Hurlingham, Argentina
- Me llamo Belén, pero me dicen BELU generalmente. Mucha gente me odia, pero otro tanto me tiene cariño.
Te amo amiga
ResponderBorrarsabés que estoy
te extraño
el facebook está horrible, aguante el blog!